Lluvia otoñal portadora de colores
que desdibujan y secuestran
los matices de mi recuerdo.
Tutelados por la humedad creciente,
mis evocaciones transitan nostálgicas
entre un pasado continuo y un futuro imperfecto.
Confinados entre la moribunda hojarasca
recónditas alegorías de presencias intuidas,
que pomposas, realizan derroches de añoranza.
Aflicciones desiertas de carmines
vulneran la creciente insurrección de mi voluntad,
confabulándose en los escollos de mi memoria.
Y así, trasegada,
la luz agoniza entre nuestros páramos desiertos.

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