José Manuel Caballero Bonald, Premio Cervantes 2012
El escritor jerezano es distinguido con el galardón más importante de las letras en español.
Y de muestra un botón:
A batallas de amor, campo de plumas Ningún vestigio tan inconsolable como el que deja un cuerpo entre las sábanas y más cuando la lasitud de la memoria ocupa un espacio mayor del que razonablemente le corresponde. Linda el amanecer con la almohada y algo jadea cerca, acaso un último estertor adherido a la carne, la otra vez adversaria emanación del tedio estacionándose entre los utensilios de la noche. Despierta, ya es de día, mira los restos del naufragio bruscamente esparcidos en la vidriosa linde del insomnio. Sólo es un pacto a veces, una tregua ungida de sudor, la extenuante reconstrucción del sitio donde estuvo asediado el taciturno material del deseo. Rastros hostiles reptan entre un cúmulo de trofeos y escorias, amortiguan la inerme acometida de los cuerpos. A batallas de amor campo de plumas.
Probablemente uno de los momentos más lúcidos de mi día es el del cotidiano trasiego conduciendo hacia-desde el trabajo, especialmente el de ida, tal vez porque aún me encuentro en ese estado liminal turneriano en el que aún estoy despojándome del sueño, esa confusa situación en la que podemos ser todo porque no somos nada, cuando aún somos una síntesis de ese residuo inexacto que son nuestros ensueños, que diría el Adriano novelado.
Y en estas atmósferas de abandono de almohadas aún revueltas, y contemplando los paisajes que cada día se redibujan en mi parabrisas, encontré uno de esos pensamientos erráticos que luego me acompañan durante el resto de mis días, la certeza de que a lo largo de los siglos, los seres humanos revivimos las mismas experiencias, dolores, éxtasis, incertidumbres, temores... y que toda la fuente de reflexión pasada, presente y futura, está ahí, ya escrita, en las sabidurías clásicas, como cartografías eternas que reinventan y redescubren las costas de este naufragio que es la vida.
Y con esta cómoda reflexión me pregunté por qué los seres humanos seguíamos encallando trágicamente en cuantos escollos y rompientes nos encontramos si los mapas están ahí, a nuestra disposición... "La felicidad es la meta, la filosofía el camino" dice el autor.
Más tarde, sin embargo, me tropecé con otra señal en el sendero que matizaba la anterior y que en mi opinión la enriquecía: "la felicidad no es la meta, es el viaje", y es así como salí de aquel atolladero.
Y es así que he llegado hasta aquí... No hace mucho tiempo, tras una conversación de esas de frases más insinuadas que comprendidas, alguien me comentó: "quizás algún día te haga algunas preguntas...", a lo que yo respondí: -"quizás algún día te las conteste...o no". Y no era por fastidiar, ni hacerme la enigmática, simplemente trataba de explicar que hay respuestas, en especial las vitales, a las que uno debe llegar por sí mismo, que hay caminos que uno ha de transitar en solitario, aunque por fortuna sepamos dónde encontrar refugio, si nos perdemos; aunque sepamos dónde encontrar la clave que nos descifre el significado de dichas respuestas.
La confianza ha de darnos la paz. No basta la buena fe, es preciso mostrarla, porque los hombres siempre ven y pocas veces piensan. S. Bolívar.
Prefiero tener confianza a tener fe. La fe me parece un exceso de optimista confianza... pero por hoy, me dejo ir con Joe, que merece toda mi confianza.
Sin pensármelo más de dos veces he decidido enviar unos poemas cortos a mi recién descubierta Botella del náufrago una revista digital, como explican ellos mismos, que tiene "el objetivo de establecer un espacio para la poética en el sentido amplio...".
Se trata de un proyecto del Centro de Investigaciones Poéticas Grupo Casa Azul desarrollado en Valparaíso, Chile. Sin más complicaciones tratan de "establecer puentes y redes entre sujetos individuales y colectivos de forma libre y fraterna", todo ello sin más dificultades ni costos de producción. Los términos "sin costos", "libre", "fraterna" y "sentido amplio" son las señales que me han llamado agradablemente mi atención y que me han animado a participar en el proyecto, si lo estiman conveniente.
Como digo a veces: puede ser todo o puede ser nada, pero en cualquier caso es una delicia compartir algunas de sus publicaciones. Aquí está uno de los números de la revista en la que se incluye el poema, de Karina García Albariz, "Se tejen los árboles".